
Nuestra gastronomía es variada en la mayoría de los aspectos que abarca esta técnica del buen comer. Uno de ellos, quizás el más agradable al paladar, es el de los dulces.
Hechos de manera casi artesanal, aún entrado el siglo 21, nuestros dulces son lo primero que se introduce en la maleta de viajes cuando se va al extranjero para llevar “un chin de nosotros” a quienes hoy viven fuera.
De igual modo, se convierte en una muy buena representación de nuestras tradiciones culinarias. No se equivoca aquel anuncio de televisión de los años noventa cuando decía que “un dulce no le amarga la vida a nadie” y en este sentido, los dominicanos tenemos una gran variedad.
Al momento de optar por un “dulcito” criollo, el comensal tiene una multiplicidad de opciones provenientes de las tres principales regiones de nuestro país, siendo la más prolífica la del sur, como explica Rosa Pérez, de Cosas del País.
No olvidemos que allí está la provincia Peravia, cuna de los dulces de leche más famosos del país. De ahí la expresión de que “no hay nada como un dulce de leche hecho en Paya de Bani”.
Rosa Pérez, explica que las principales localidades productoras de dulces en nuestro país, además de los conocidísimos banilejos, son Bonao, Santiago y Moca, pero que por lo general en toda la geografía nacional hay producción.
En la región sur, revela Pérez, pueden encontrarse también dulces a base de cajuil natural, pasta de cajuil y combinaciones de todo tipo, además de una ocurrencia interesante que son las naranjas almibaradas rellenas con dulce de leche.
Precisamente, este dulce es el más común y encontrado en varias regiones del país donde existe tradición de preparación de estos postres.
"DE LECHE"El dulce de leche es preparado de modo casi artesanal en unas gigantescas pailas, y puede ser combinado con otros ingredientes y creando al mismo tiempo varias deliciosas ofertas culinarias para dar un toque típico a un postre o para disfrutarlo en cualquier hora.
Una de ellas, como lo explica Pérez, es la conocida Panela o trenza, al igual que los “sandwichs”, que se realizan combinándolos con naranja o cajuil.
Bonao es otra de las localidades prolíficas en la producción de dulces, algo que puede ser comprobado al comprar en los paradores la gran variedad de productos que se expenden allí. Por ejemplo, pueden encontrarse la “cocaleca” roja hecha con arroz inflado, el cristal de piña, y las pastas de guayaba, aparte de las raspaduras de leche, la cocada, naranja con leche, el “trio” de guayaba, leche y naranja, el “concón” y los palitos de coco, duros o “latigosos”.